martes, 19 de enero de 2010
Payaso Un nuevo día, o quizás deba decir una nueva noche, pues parecen ser los astros nocturnos los que más llaman a las puertas de mi inspiración. En el día de hoy aprendí, que con una pequeña dosis de paciencia, responsabilidad y amor, el mundo se hace cada vez un poco más... dulce, más sincero. hada morada

Un lindo juego, esa sonrisa en sus labios, una mirada pausada y tranquila... Esos preciados minutos, despidiéndonos en el coche, interminables, inmortales... En esos instantes, nada pasa desapercibido: La comisura de sus labios se arruga y aparece esa maravillosa sonrisa que me encandila y me hace soñar con paisajes preciosos llenos de cascadas y ríos violetas rodeados de árboles de cerezo; sus ojos relucen bajo la luz de las farolas y los míos los vagan desesperadamente en pos de algún beso olvidadizo y tardón que, al final, siempre llega. A pesar de llevar tanto tiempo juntos, verle irse a través de esa verja blanca, que bien pudieran ser las puertas del mismísimo cielo, hace que mi corazón deje de sonreir unos instantes; pero luego, recuerda que tan sólo en unas horas, el sol saldrá, y llegará y pasará un nuevo día, donde cada segundo volverá a ser especial y volverá a estar a su lado, y entonces, sólo entonces, vuelve a sonreir. Y con un poco de suerte, todo permanece en calma, hasta la mañana siguiente.

La búsqueda de la felicidad no debe verse como algo de inmensas proporciones, la vida te lleva por el sendero empedrado y te ayuda a surcar los ríos más fieros. Por tanto, si la vida misma te va llevando de la mano, como si de una madre con su niño se tratara, ¿por qué empeñarnos en que no es sencillo? Basta con mirar a nuestro alrededor y ser conscientes de cuanto nos rodea. Es buscar la sonrisa en ese pajarillo que se acomoda en su nido y cuida de sus crías, en esa ola que va a romper a la orilla del mar, en el viento que trae consigo aromas casi imperceptibles, pero más por ello preciosos.

Cada una de nuestras sonrisas muestra al mundo un pedazo de felicidad. Quizás tan sólo con eso ayudemos a otro a ser feliz, por un momento. Y si todos los momentos son felices, ¿dónde han de quedar las dificultades? Se irán; si aprendemos a responderles con una sonrisa, se alejan del camino, ayudándonos en nuestra ¿ardua tarea? de ser felices.

Vivimos un mundo difícil porque dejamos que lo sea. Si el vivir rodeado de mentiras y falsos halagos es nuestro día a día, es normal dejar que nos cueste ser felices. Pero al igual que con todo lo demás, mientras el amor y la huella de una sonrisa estén en tu vida, la felicidad se hará camino para llegar hasta tí. Sólo abre los ojos y déjala llegar. Payaso
 



Tags: momentos, eternos

Publicado por elvawen @ 1:25
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